Es difícil conocer al otro e incluso, muchas veces, es difícil conocerse uno mismo. Esto es algo recurrente al pensar en Latinoamérica. Generalmente simplificamos a nuestros vecinos a una imagen.
Perú es un país de contrastes y diferencias, realidad muchas veces ignorada por propios y ajenos. Todas las sangres, colores y trazos convergen en un solo país rico por sus matices.
Diferentes son también las maneras que elegimos de acercarnos, de conocernos. Es a través de sus paisajes que queremos hacerlo esta vez.